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 por David Matamoros Rodriguez

Investigando sobre esto, he encontrado que la preocupación, el estrés y la ansiedad son estados emocionales y psicofisiológicos complejos que surgen como respuesta a demandas, amenazas o incertidumbre.

La preocupación es un proceso cognitivo sobre el futuro. El estrés es una reacción física y mental a una demanda y, la ansiedad es la persistencia de ambos.

La Biblia al respecto, nos enseña a manejar la preocupación y la ansiedad mediante la confianza activa en Dios, la oración constante y el enfoque en el presente. En lugar de afanarnos, se nos invita a entregar nuestras cargas a Dios, promoviendo la paz interna a través de la fe en Él y sabiendo que Él cuida de sus hijos e hijas.

En la Carta del Apóstol Pablo a los Filipenses capítulo 4, la Biblia nos enseña que: “No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”. Aquí la Biblia nos aconseja a no inquietarnos por nada, sino presentar nuestras peticiones a Dios con acción de gracias.

Quienes hemos aprendido a tener una relación con Dios, lo que hacemos es orar confiando plenamente en Él, agradeciendo de antemano por su respuesta y bondad, en lugar de quejarnos por las dificultades.

Las  personas que realizan este acto de fe, llegan a reconocer la soberanía de Dios y Su amor, trayendo paz interior y fortaleciendo su confianza, ya que la voluntad de Dios es lo mejor que se puede experimentar.

En el Evangelio de Mateo capítulo 6, la Biblia nos enseña lo siguiente: »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?  Aquí Jesús nos enseña a no afanarnos por las necesidades básicas, ya sea la comida o la ropa, asegurándonos que buscar primero el reino de Dios, trae como resultado el cuidado divino, de nuestro Buen Dios.

Debemos aprender a “Vivir un día a la Vez”, de acuerdo a como la Biblia en el Evangelio de Mateo capítulo 6 nos enseña: “Por lo tanto, no se preocupen por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas”.

Con respecto al “estrés”, la Biblia  lo aborda o menciona como “Ansiedad”, Afán o Cargas Pesadas, viéndolo como una consecuencia de vivir en un mundo difícil y de la falta de confianza en Dios. Se describe como una carga que oprime nuestra alma, pero que puede superarse mediante la relación con Dios, por medio de la Oración, la Fe y la Paz del Señor.

Desde la perspectiva bíblica, el estrés tiene algunos aspectos claves que son importantes considerarlos:

  • Es una carga que debemos entregar: La Biblia exhorta a no afanarse por el futuro, sino a «entregar todas las preocupaciones a nuestro Dios», confiando en que Él nos sostiene y cuida.
  • Conversar con Dios por medio de la Oración: No debemos afanarnos en darle vuelta a la ansiedad. Debemos entregarle esa carga a nuestro Buen Dios y Él nos dará paz.
  • Confiar en Dios: Aumentar nuestra relación con Dios y eso hará que aprendamos a esperar y confiar más en El. El Salmo 23 nos enseña que: “Aun si voy por valles tenebrosos, no temeré ningún mal porque tú estás a mi lado; tu vara y tu bastón me reconfortan”.
  • Confiar en los tiempos de Dios: El Salmo 62, nos enseña lo siguiente: “Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación. Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi refugio, ¡jamás caeré!

El Salmo 55, también nos enseña que: “Entrégale tus afanes al Señor y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre”.

La desobediencia y el quebrantar las enseñanzas de nuestro Buen Dios, pueden producir estrés y nos separa del único medio de paz y gozo. Al obedecer Sus mandamientos, cosechamos las bendiciones del verdadero gozo de parte de un Dios amoroso.

Al concluir podemos decir que: “Necesitamos buscar Su paz diariamente llenando nuestras mentes con Su Palabra, entregándole todas las cosas en oración, y sentándonos a Sus pies maravillados y en reverencia. “Es solo por Su gracia, misericordia y amor que podemos manejar el Estrés, la Preocupación y la Ansiedad en nuestras vidas”.


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