En la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos capítulo 12, la Biblia nos enseña lo siguiente: miley_boo quinnfinite onlyfans Miley Boomiley_boo quinnfinite onlyfans Miley Boo“Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo. No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta”.
Nuestra posición actual en la vida, generalmente es producto de cómo hemos sido enseñados por quienes están o han estado a nuestro lado.
La palabra “posición”, significa la manera en como estamos colocados en un lugar o, en la manera de vivir. Lo cual, se determina en relación con la orientación respecto a algo o con sus partes, ya sea por delante, atrás o, por los costados. La posición, mostrará la manera cómo tenemos dispuesto nuestro cuerpo o las partes de él.
Hablando de la forma de vida de una persona que se dice ser “Cristiano o Cristiana”, la Biblia nos enseña en la Segunda Carta a los Corintios, capítulo 5 que: “Así que hemos dejado de evaluar a otros desde el punto de vista humano. En un tiempo, pensábamos de Cristo solo desde un punto de vista humano. ¡Qué tan diferente lo conocemos ahora! Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!”.
Es por esto que cuando nos convertimos en discípulos de Jesús, Dios ve a nuestra vieja manera de vivir ya como una persona que ha muerto. La Biblia nos enseña que, “Dios llevó nuestra vieja manera de vivir y la crucificó con Cristo Jesús”. Esto significa que hemos muerto a la vida que teníamos antes de conocerle y ahora vivimos con Cristo. Somos nuevas criaturas, lo viejo ha pasado, la nueva vida en Cristo ha llegado. Nos hemos convertido en un hijo o hija de Dios. Necesitamos considerarnos, por tanto, muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. Esta es la manera en que Dios quiere que nos veamos y vivamos.
Muchas veces, incluso como cristianos nacidos de nuevo, nos vemos débiles e ineficaces contra nuestra incontinencia de ofender a Dios. Esto es un pensamiento totalmente erróneo, porque tenemos en nosotros el potencial de resistir el pecado y vivir una vida totalmente victoriosa en Cristo Jesús.
Nuestra vieja manera de vivir, que no tenía ni el poder ni el potencial como para resistir el ofender a Dios, ha pasado y tenemos un nuevo yo, nacido del Espíritu de Dios, al cual, si se le permite gobernar nuestra vida, nos capacitará para vencer toda tentación y por tanto todo pecado.
El Diablo intentará convencernos de que este no es el caso y hará todo lo posible para enredarnos en el pecado de nuevo e incluso, si hemos perdido la comunión con Dios, puede llegar a tener éxito. El enemigo de nuestra relación con Dios, es decir, Satanás, quiere que creamos que no tenemos nada de poder para dejar de pecar. Sin embargo, en Cristo sí tenemos el poder, no sólo para resistir el pecado, sino también para vencerlo.
Si pecamos, todo lo que tenemos que hacer es pedir perdón a Dios, confesarle lo que hemos hecho y darle la espalda a esa forma de vida que ofende o desagrada a Dios.
Para concluir, les comparto lo que dice la 1ª. Carta del Apóstol Juan capítulo 1: “Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, llamamos a Dios mentiroso y demostramos que no hay lugar para su palabra en nuestro corazón.
Aprendamos a recibir el perdón de Dios, y entonces volveremos a nuestro lugar correcto sin pecado. Ya no somos esclavos del pecado. Estamos sin pecado en Cristo, siempre y cuando no permitamos que el pecado reine de nuevo en nuestra vida. “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. (Gálatas capítulo 5).
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