En el año 1999 el cantante Juan Carlos Fernández más conocido como Rabito, escribió la canción “Sinceridad”, cuya letra dice lo siguiente:
Él (Dios) me pidió que les hable de la realidad, Está viendo que su pueblo se va y se va. Por caminos que no traen más que problemas, Y hacen que su corazón se llene de pena.
Él (Dios) dejó sus mandamientos para cumplir, Él predijo del amor antes de morir. Él entregó su vida por nuestras culpas, Ya es hora que digamos: «Señor, disculpa»
Sinceridad, Dios está pidiendo a su pueblo que tenga sinceridad. Eso es lo que hace la diferencia entre el bien y el mal, Y está esperando que se arrepientan de sus maldades.
Sinceridad, Palabra pequeña que tiene gran peso en la eternidad. Si no la vivimos, de nada nos sirve orar y orar. Sinceridad.
El que quiera con Jesús irse a vivir, Más vale que tenga oídos para oír. Es que el cielo no se gana por fortuna, El Señor nos pide todas o ninguna.
Hoy es el día en que tú puedes cambiar, Deja ya de lado todo lo que te hace mal. Ábrele tu corazón sinceramente, oh sí, Y arregla con él tus cuentas frente a frente.
Estimadas y estimados lectores, la sinceridad es la cualidad de estar libre de fingimiento, engaño o hipocresía. Las personas sinceras se representan a sí mismas con honestidad, y sus palabras están libres de dobles discursos, chismes, halagos o adornos.
En la biblia encontramos que se le da un gran valor a la sinceridad. La Carta a los Romanos capítulo 12 nos dice: «No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno. Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente. No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo. Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando. Estén listos para ayudar a los hijos de Dios cuando pasen necesidad. Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad”.
También en la 2ª. Carta a los Corintios capítulo 6, el Apóstol Pablo nos dice: ”En todo lo que hacemos, demostramos que somos verdaderos ministros de Dios. Con paciencia soportamos dificultades y privaciones y calamidades de toda índole. Fuimos golpeados, encarcelados, enfrentamos a turbas enfurecidas, trabajamos hasta quedar exhaustos, aguantamos noches sin dormir y pasamos hambre. Demostramos lo que somos por nuestra pureza, nuestro entendimiento, nuestra paciencia, nuestra bondad, por el Espíritu Santo que está dentro de nosotros y por nuestro amor sincero.
Con fidelidad predicamos la verdad. El poder de Dios actúa en nosotros. Usamos las armas de la justicia con la mano derecha para atacar y con la izquierda para defender. Servimos a Dios, ya sea que la gente nos honre o nos desprecie, sea que nos calumnie o nos elogie. Somos sinceros, pero nos llaman impostores. Nos ignoran aun cuando somos bien conocidos. Vivimos al borde de la muerte, pero aún seguimos con vida. Nos han golpeado, pero no matado. Hay dolor en nuestro corazón, pero siempre tenemos alegría. Somos pobres, pero damos riquezas espirituales a otros. No poseemos nada, y sin embargo, lo tenemos todo.
¡Oh, queridos amigos corintios!, les hemos hablado con toda sinceridad y nuestro corazón está abierto a ustedes. No hay falta de amor de nuestra parte, pero ustedes nos han negado su amor. Les pido que respondan como si fueran mis propios hijos”. ¡Ábrannos su corazón!
Las personas que desean complacer a los demás y que se crean una imagen pública para enmascarar una realidad personal, son las que perjudican la sinceridad. Las redes sociales se han convertido en un caldo de cultivo para la falta de sinceridad, la comparación y la actuación. Los cristianos también pueden quedar atrapados en esto. Podemos caer en la falta de sinceridad al convertirnos en expertos en terminología, cultura y actividades cristianas mientras estamos lejos de Dios en nuestros corazones. Dios no se deja impresionar. Las prácticas religiosas falsas son una forma de orgullo y son detestables para Dios. Con frecuencia, Él permitirá que los hipócritas sufran caídas en público para llamar su atención.
Finalmente en el libro de Proverbios capítulo 16, la Biblia nos dice: “¡Cuánto mejor es adquirir sabiduría que oro, y el buen juicio que la plata! El camino de los íntegros lleva lejos del mal; quien lo siga estará a salvo. El orgullo va delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída. Es mejor vivir humildemente con los pobres que compartir el botín con los orgullosos.
Quienes pretenden ser personas poco sinceras por lo general, quedan expuestos cuando se descubren sus pecados secretos, y esto es una bendición, porque muchas veces es esa exposición la que les quita la pretensión y les permite reconstruir sus vidas sobre la base de la sinceridad.
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