Quiero compartirles el contenido de una canción de NuBeat Music que me ha llamado la atención, porque su letra habla sobre “La Magia del Perdón”.
Lo que dice la canción es lo siguiente:
“Yo te perdono. Por las veces que me heriste, te perdono. Porque a veces me ofendiste, te perdono. Las palabras que dijiste sin querer. Pues ya no quiero seguir preso de amarguras y rencores, Ya no quiero dar lugar a más temores; Hoy comienza un nuevo día para mí.
Atrás quedó lo que fueron mis fantasmas del pasado; Todo eso ya está lejos, olvidado; Nos espera un nuevo día, un nuevo amor. Y aunque pasó tanta agua bajo el puente, yo te pido que dejemos todo eso en el olvido, Refugiados en la magia del perdón.
Cómo quisiera deshacer algunos episodios tristes; Olvidarlos tal vez sea imposible. Pero creo en la magia del perdón.
Cariño mío, ¿de qué sirve aferrarnos al pasado? ¿Para qué perder el tiempo, así, amargados? Remontémonos en alas del perdón.
Dime que volverá el amor que yo sentía en esos tiempos, El calor que nos robó el resentimiento Y que puede devolvernos el perdón.
Dime que sí, Que podemos empezar todo de nuevo; Por difícil que parezca, venceremos. Amparados en la magia del perdón.
Hoy yo te pido, te suplico, vida, que de igual manera, y a pesar de mis errores, me concedas el tesoro invalorable del perdón”.
Según el diccionario la palabra “magia” significa: Conjunto de conocimientos y prácticas con los que se pretende conseguir cosas extraordinarias con ayuda de seres o fuerzas sobrenaturales. También significa que es un conjunto de trucos y habilidades con los que se hacen juegos de manos y cosas sorprendentes y extraordinarias como, hacer aparecer y desaparecer objetos, personas, descubrir cosas ocultas, etc.
Desde la perspectiva bíblica, el perdón es la herramienta que nos ayuda a liberarnos de cargas y a caminar livianos y felices por la vida. Nos ayuda a dejar rencores, deseos de venganza y aquellas emociones negativas, producto de una situación que nos hirió. Es importante saber que perdonar no es olvidar, minimizar o justificar el daño.
¿Le has hecho daño a otra persona y has herido sus sentimientos? Cuando ofendes a alguien aunque no haya sido intencionado lo justo es que le pidas perdón y te arrepientas de haberle hecho daño a esa persona querida para ti.
A veces pensamos que no hemos hecho nada malo como para pedir perdón o que no ha sido para tanto, pero solo por el hecho de haber ofendido a alguien es suficiente para que le pidamos perdón y así, poder continuar con la relación que teníamos hasta ese momento.
Jesús nos enseña lo siguiente en cuanto al perdón, en el evangelio de Mateo capítulo 6: “Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti; pero si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre no perdonará tus pecados”.
En el evangelio de Marcos capítulo 11, nos dice: “Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados”.
Finalmente en el evangelio de Mateo capítulo 18, Jesús nos desafía a: “Luego Pedro se le acercó y preguntó: —Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces? —No siete veces—respondió Jesús—, sino setenta veces siete.
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