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En la carta del Apóstol Pablo a los Romanos capítulo 8, encontramos la siguiente enseñanza: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

Hemos dejado atrás otro año más y nos encontramos en el inicio del nuevo año 2022. El año recién pasado fue también un año lleno de retos, de dificultades, pero un año que nos ha enseñado muchas cosas. Para quienes “hemos sido llamados y amamos a Dios”, hemos aprendido que pese a las dificultades lo más importante es que estamos descansando en la promesa de lo que dice el apóstol Pablo a través de la Biblia: “todas las cosas les ayudan a bien”.

Estas palabras nos ayudan a tomar fuerza y seguir adelante en la nueva etapa que Dios nos permite vivir, un año de esperanza; y la palabra esperanza nos habla de la espera pero con confianza, es decir, esperanza y confianza; sabiendo de que las cosas pueden ser mejor.

Estimadas y estimados, para que las cosas sean mejores, debemos nosotros tener una buena disposición. Lo que hay alrededor nuestro depende mucho de cómo pensamos, cómo hablamos y cómo actuamos. Para quienes creemos y confiamos en Dios, sabemos que esto es verdad porque ésta ha sido siempre la experiencia del pueblo de Dios.

Les comparto una historia que he leído y a la vez, me ha impactado mucho porque está relacionada con lo que nos enseña la Biblia en Romanos capítulo 8:

“La historia se trata del único sobreviviente de un naufragio que fue arrojado a una isla deshabitada. Hizo lo que pudo para construirse una choza, en la que puso todo lo que había salvado de la tragedia. Oró a Dios para que fuera liberado de la situación que estaba viviendo en esa isla y, cada día miraba ansiosamente el horizonte para hacer señas a cualquier barco que pasara. Un día, como lo hacía de costumbre, salió a recorrer la isla para ver si pasaba algún barco. Al volver a donde estaba su choza, se horrorizó al encontrar que su choza ardía en llamas; todo lo que tenía se elevaba en humos. Pero aquello que parecía ser lo peor, en realidad fue lo mejor. “Vimos su señal de humo”, dijo el capitán del barco que vino en su rescate.

Esta historia nos hace recordar que si nuestras vidas están en las manos de Dios: “Todas las cosas ayudan a bien”. Aunque en el momento pareciera ser que lo que estamos viviendo es un desastre, sin embargo, Dios se encarga que aquello resulte en una bendición.

Hay ocasiones cuando nuestra fe vacila, la carga parece insoportable y la oscuridad impenetrable. En nuestra desesperación nos preguntamos: “¿Qué bien puede salir de todo esto?”.

Con los años de experiencia y de vivir con Dios, he aprendido que siempre hay una respuesta de parte de Él. Podemos ver nuestras leves y temporales circunstancias, como lo que realmente son: pasajeras. Pero con un propósito. Cuando nos encontremos en dificultades oremos a Dios, para que nos ayude a entender su propósito.

Para finalizar les comparto lo que escribió el Apóstol Santiago en su Epístola, en el capítulo 1: “Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades. Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.

Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara. Eso sí, debe pedirla con la seguridad de que Dios se la dará. Porque los que dudan son como las olas del mar, que el viento lleva de un lado a otro. La gente que no es confiable ni capaz de tomar buenas decisiones no recibirá nada del Señor”.


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