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  • El comienzo productivo de Aysén, sin duda parte con la preparación de los cimientos en los cuales se desarrollará cualquier tipo de actividad silvoagropecuaria. Aquí el suelo o más bien  la pradera, debe contar con ciertas condiciones para transformarse en un recurso de alto estándar y mayormente productivo.

Desde que amanece el sol hasta que se esconde, de lunes a lunes, como dice Jorge Abarzúa es la actividad campesina. Ubicado en el kilometro 805, sector El Engaño, comuna de Río Ibáñez, este productor nacido y criado en la región de Aysén y con vocación ganadera de toda una vida, dice sentirse un agradecido de INDAP. Con 30 años siendo usuario,  ha logrado sanear su campo, ampliar praderas, instalar cercos y reunir el suficiente forraje para prepararse como dice: “siempre para el peor de los inviernos…aunque esto ya no suceda”.

“Las herramientas de trabajo de INDAP son buenas, siempre cuando uno las pueda aprovechar. El SIRSD –S me ha ayudado harto, tengo un hermoso campo, pero también esto es fruto del trabajo  harto y haber avanzado paso a paso durante todos estos años”, señala.

Así como Jorge, los propósitos de trabajo que los productores rurales establecen para sus campos son diversos, en algunos casos, se trabaja para que dichas praderas no se retraigan y por otra parte,  para recuperar dicho potencial.  Así lo indica Camilo Sagredo Rodríguez, Profesional de Apoyo del Programa “Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S) de INDAP”. El cual  busca apoyar económicamente los costos de prácticas destinadas a mejorar las condiciones físicas, químicas y biológicas de los suelos agropecuarios, evitando así su degradación, para lo cual se ponen a disposición recursos económicos, permitiendo co- financiar insumos, servicios y mano de obra para la incorporación de fertilizantes fosforados ó elementos químicos esenciales como: Potasio, Azufre y Calcio, el establecimiento de coberturas vegetales en suelos descubiertos o deteriorados, y otras acciones que apunten a la conservación y rehabilitación de los suelos agropecuarios.

El resultado en Aysén tras la implementación del programa ha sido muy positivo. Es posible observar esta realidad en los paisajes patagónicos, campos limpios y verdes;  muestra de aquello es que desde el  2010 a la fecha, entre el SAG e INDAP,  se han inyectado $ 17.998.064.517 pesos, lo que ha significado financiar 5.993 planes de manejo, con una superficie asociada intervenida de 54.853 has, distribuidas desde La Junta hasta Villa O’higgins.

Dentro de los alcances a nivel regional, es posible destacar el establecimiento  de cubierta vegetal, todas sus  labores (entre ellas las principales por superficie son Establecimiento Trébol rosado, Trébol blanco y Gramínea perenne; Regeneración de Gramíneas y leguminosas; y Establecimiento de alfalfa). En este contexto, se destaca la intervención de  2.496,8 ha (113% superior al periodo anterior), lo que se transformó en la principal fuente de alimento para ganado que han permitido sostener el carácter extensivo de la explotación ganadera, tan propio de la AFC.

Sin embargo los esfuerzos también han estado centrados en proteger los suelos, con el fin de evitar su pérdida y erosión, permitiendo su conservación, donde la construcción de cerco tradicional ha jugado un papel fundamental.

Acá, el dato es muy interesante, ya que en tan solo cuatro años se logró construir 290 km de cercos tradicionales, equivalente al tramo Coyhaique a Puerto Bertrand, permitiendo apotrerar 3.892 hás. Proporcionalmente, esto es una superficie ligeramente superior al área del Lago Rosselot.

Así también en este periodo han sido construidos 82 km de cerco eléctrico para apotrerar más de 747 hás, sistema eficiente y  muy usado en extensiones más pequeñas, lo que permite la intensificación del pastoreo de una manera sustentable y hacer un uso más eficiente de las praderas.

Por su parte y hasta la fecha, se han realizado  1.304 Planes de Manejo aprobados con un monto destinado a incentivo para labores de $3.196.445.776, lo que ha permitido brindar apoyo a 787 usuarias y usuarios, distribuidos principalmente entre las comunas de Coyhaique, Puerto Ibáñez, Cisnes y Puerto Aysén con un 84% de participación y en las comunas de: Chile Chico, Cochrane, Lago Verde, Tortel y O’Higgins con el restante 16%.

“Si bien es cierto, son innegables los avances y la inversión puesta a disposición a través de este instrumento, sin embargo, la responsabilidad del productor es la línea base para proyectar un desarrollo sostenido en el tiempo, que no solo permita el saneamiento de los campos, sino el enfoque productivo que finalmente es el que permite recibir retorno y reconocer los dividendos”, indicó Yordy Cea España, Director (S) de INDAP Aysén.

 En este sentido, el profesional de apoyo del Programa SIRSD- S de INDAP, Camilo Sagredo Rodriguez, recomienda a los agricultores: “Enfocar los esfuerzos en conseguir rápidamente una cobertura vegetal en el caso de los establecimientos de praderas para evitar pérdidas de suelo, ya sea por efecto del viento o lluvias que coincidan con un suelo recién preparado. Sumado a lo anterior, evitar labores de labranza en favor de la pendiente, ya que esta práctica aumenta la perdida potencial de suelo al facilitar el movimiento del suelo pendiente abajo”, puntualizó.

El programa SIRSD, contenido en la ley 20412, entró en vigencia a partir del 09 de febrero de 2010 y mantuvo vigencia hasta igual fecha del año 2022, según lo establecido en el artículo 1 de la misma ley y ha permitido la sostenibilidad de un rubro tan propio de los pequeños productores como lo es la ganadería, la sustentabilidad y equilibrio en la explotación y uso de los suelos de la región de Aysén. Esperamos seguir contando con ella para proyectar en conjunto con los campesinos el buen uso de los recursos naturales y el ordenamiento territorial  que serán la base de la producción del mañana, indicó el Director (S) de INDAP Aysén, Yordy Cea España.                   


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