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En el evangelio de Mateo, Jesús pregunta a sus discípulos la opinión que tenían las personas, acerca de él. Según el diccionario la palabra opinión significa: Idea, juicio o concepto que una persona tiene o se forma acerca de algo o alguien. O también, es la expresión de un pensamiento o sentir surgido de una idea, situación o acontecimiento.

La palabra opinión, también puede ser definida desde el punto de vista desde donde se mire; podemos verlo desde la posición social, cultural, generacional y religiosa u otra, desde donde se aborde el tema.

Leamos juntos en el capítulo 16 de Mateo lo siguiente: “Cuando llegaron cerca del pueblo de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Qué dice la gente acerca de mí, el Hijo del hombre? 

 Los discípulos contestaron: Algunos dicen que eres Juan el Bautista, y otros dicen que eres el profeta Elías, o el profeta Jeremías, o alguno de los profetas. Entonces Jesús les preguntó: Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Quién soy yo?

Pedro contestó: Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios que vive y da vida.

Jesús le dijo: ¡Bendito seas, Pedro hijo de Jonás! Porque no sabes esto por tu propia cuenta, sino que te lo enseñó mi Padre que está en el cielo. Por eso te llamaré Pedro, que quiere decir “piedra”. Sobre esta piedra construiré mi iglesia, y la muerte no podrá destruirla. A ti, Pedro, te daré autoridad en el reino de Dios. Todas las cosas que tú prohíbas aquí en la tierra, desde el cielo Dios las prohibirá. Y las cosas que tú permitas, también Dios las permitirá. Entonces Jesús ordenó a sus discípulos que no le contaran a nadie que él era el Mesías”.

Estimadas y estimados, si hoy preguntásemos a las personas que nos rodean, ¿Cuál es su opinión sobre nosotros? ¿Qué cree usted que podrían decir?

La opinión que tienen las personas que nos rodean, es generalmente muy distinta a la de aquellas que viven con nosotros.

En el caso de Jesús, él  hace preguntas para saber qué piensa la gente respecto a su persona, el Hijo del Hombre. Las respuestas son variadas. Aquellos que le rodeaban dicen que Jesús era Juan Bautista, Elías, Jeremías, o algún profeta.

Sin embargo cuando Jesús pregunta la opinión de los discípulos, es decir, de aquellos que habían comenzado a vivir con él;  Pedro se vuelve el portavoz de los discípulos porque tiene la autoridad para representarlos y dice: “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo!”. E inmediatamente queda expuesta la ocasión para saber en qué clase de Mesías está pensando Pedro.

El relato del Evangelio de Mateo nos deja ver cómo en su expectativa, no entra un mesías que sea rechazado y tenga que sufrir. Para nosotros que ya conocemos cómo fue la historia, aceptamos que Jesucristo haya sido el Mesías que sufrió de acuerdo a lo profetizado por Isaías y, haya entregado su vida en la cruz.

A pesar de aquello, lo que más nos cuesta aceptar es que nosotros tengamos que continuar haciendo presente su obra a través del mismo camino de entrega, renuncia y sacrificio; especialmente, porque estamos persuadidos en una sociedad que apoya y defiende el éxito rápido, porque es parte ya de nuestra forma de vivir, el aprender sin esfuerzo y de modo divertido, conseguir el máximo provecho con el mínimo trabajo.

Con esta manera de pensar y actuar, es fácil que terminemos viendo las cosas más desde la perspectiva de Pedro, que desde la perspectiva de Jesús. 


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