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Un agricultor o labrador es la persona que se dedica a cultivar la tierra en una explotación agrícola. Usa un conjunto de elementos para la extracción y explotación de los recursos que origina, tales como los alimentos vegetales. Al realizar su labor, su propósito es sacar provecho de los productos naturales, dentro de los cuales hay cereales, frutas, hortalizas, pastos cultivados y forrajes; fibras utilizadas por la industria textil, cultivos energéticos, etc.

Los comienzos de la agricultura se remontan al período prehistórico o Neolítico, siendo una de las características definitorias de esa época. En la Edad del Bronce, se dependía en gran medida del riego para poder cultivar.

Desde esa época, la función principal de un agricultor era la producción de productos agrícolas como los alimentos, no solo vegetal sino que también, animal. De la misma manera, nació la producción de materias primas renovables y un proveedor de energía, como el aceite y el biogás. Que es el Gas producido por la descomposición de materia orgánica.

En la Biblia, en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas; encontramos la Parábola del Sembrador por medio de la cual, Jesús nos da una enseñanza muy especial: “He aquí, el sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; porque no tenía humedad, y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, crecieron, y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y nació y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno”.

En esta parábola encontramos algunos componentes o elementos muy vitales relacionados con la agricultura y con el Evangelio:

  • Sembrador, el que siembra. El que planta. Prepara  y cultiva la tierra. Desde la perspectiva bíblica es la persona que comparte la palabra de Dios y el mensaje del evangelio.
  • Terreno o tierra donde sembrar cultivos temporales y permanentes. Mirado desde la Biblia; Cuatro tipos de personas y el estado en que se encuentran al recibir el mensaje.
  • Semilla. Grano contenido en el interior del fruto de una planta que, en condiciones adecuadas, germina. Desde la mirada de la Biblia, sería el mensaje de Dios para nosotros.

Podemos descubrir al leer esta enseñanza que: la mayor incidencia del resultado de la siembra, dependerá del terreno donde se sembró la semilla. De la misma manera ocurrirá con la Palabra de Dios en tu vida.

  • Semilla sembrada junto al camino; personas insensibles, impenetrables, duras, frías, cerradas, por lo cual la Palabra no penetra en el Espíritu.
  • Semilla sembrada en pedregales; impulsivos, oyentes superficiales de la Palabra y, por consiguiente, inconstantes. No permiten que tenga raíces profundas, de manera que al presentarse la primera dificultad quedan escandalizados y pierden la fe.
  • Semilla sembrada entre espinos; personas que no llegan a la madures de la fe porque tienen el corazón dividido entre el amor a Dios y el amor al mundo. Las espinas representan las preocupaciones, el deseo de la riqueza, los placeres de la vida.
  • Semilla sembrada en buena tierra; personas que oyen, entienden la palabra, y dan fruto; son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Concluyo con la siguiente pregunta: ¿Qué tipo de tierra somos?


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