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Un seguidor o seguidora, es alguien que sigue la evolución o el desarrollo de una persona. Las  seguidoras o el seguidor, tienen un fuerte compromiso e iniciativa y saben escuchar. Tratan de comprender las razones y planteamientos de su líder, pero sobre todo es auto responsable y percibe cuándo debe arriesgarse por aquello que no ha sido probado o controlado.

En el evangelio de Lucas capítulo 9 tenemos el siguiente relato de personas que querían seguir a Jesús: “Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.  Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.  Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.

Según lo que describe este pasaje bíblico, existen características que son básicas para quienes toman la decisión de dejar de ser una persona interesada  en Jesús y, ponerse en el lado de aquellas que se comprometen por llegar a ser un seguidor o seguidora de Jesús.

Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas El Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza”. Esta persona estaba emocionada por seguirle. Pensaba que al servir a Jesús, seguiría con su comodidad personal. Por tal razón, el Señor le dice que debe olvidarse de la comodidad porque Él, Jesús no tenía un lugar físico y estable donde dormir.

Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios”. Este hombre, lo más probable es que no está hablando de honrar a su padre, sino que está pidiendo poder enterrar a su padre y alejarse con su herencia. Entonces así, él estaría dispuesto a servir al Señor. El amor al dinero como dice el apóstol Pablo, es la raíz de todo tipo de mal. Quienes queremos ser seguidores de Jesús debemos estar dispuestos a renunciar a las posesiones terrenales por el bien de servir, ya sea dando a la iglesia, a misioneros, o también a seguidores y seguidoras que estén en necesidad.

Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. Esta persona simplemente quería ir a ver a su familia y aun así, Jesús le advirtió que no lo hiciera. El Señor nos conoce y además conoce las intenciones de nuestro corazón. Jesús sabe que si este hombre regresa, su familia lo convencerá de que no sea su seguidor. La familia es una bendición increíble de Dios, pero puede ser una fuente de tentación para muchos.

Esta pequeña lista de requisitos para ser un seguidor o seguidora de Jesús nos puede sonar chocante, pero de ese modo Jesús destaca la exclusividad del amor que requiere. Debe quedar completamente claro que la decisión de seguir a Jesús está por delante de cualquier afecto y cualquier empresa o institución.

Para ir finalizando esta reflexión, leamos juntos los que dice el Evangelio de Mateo, capítulo 16: Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.

“Tomar la cruz” equivale a estar dispuesto incluso, hasta la muerte. Lo que Jesús pide a sus seguidores y seguidoras, se lo ha pedido en primer lugar a sí mismo. Si Jesús ha querido de tu parte un amor exclusivo hasta la muerte, es porque también él nos ama hasta la muerte, y una muerte en la cruz. Él cargó sobre sus hombros la cruz del amor por nosotros. Llegar a tener un amor radical, es la sustancia del Evangelio y también de la vida de quienes son sus seguidoras y seguidores.


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