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Mientras leía la Biblia en el evangelio de Mateo, me encontré con dos palabras que me llamaron mucho la atención. Estas palabras son “Limosna” e “Hipócrita”.

Para tener mejor claridad de lo que dice el capítulo 6 de Mateo, a continuación les comparto lo que dijo Jesús sobre estas dos palabras: “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.  Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,  para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Este trozo de la Biblia me hizo recordar algunas situaciones que he visto y participado de ellas. La primera fue hace unos días atrás en la ciudad de Osorno. Varias personas pidiendo ayuda económica, ya sea con carteles escritos o bien, en la calle pidiendo dinero o vendiendo algo sencillo, pero solicitando ayuda en dinero. Lo que más me impactó fue, unas niñitas pidiendo monedas. También recordaba algunos personajes haciendo malabares en avenida Baquedano, en calle Prat y otras calles de Coyhaique.

Según el diccionario dice que Limosna es: “Dinero o bien, que se da como ayuda a un necesitado”. En algún momento pensaba en los artistas de la calle, en realidad lo que ellos hacen es pedir limosna… no es que si hacen bien su espectáculo, debemos pagarle. Simplemente, piden que nosotros le demos dinero.

¿Cuál es nuestra actitud cuando ayudamos o damos dinero a estas personas? Jesús dice en el evangelio de Mateo:” Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”.

La palabra que llama la atención aquí es Hipócrita. El diccionario nos dice que este tipo de personas son aquellas “Que fingen una cualidad, sentimiento, virtud u opinión que no tienen”. Jesús dice que una persona hipócrita no ayuda porque ve la necesidad en otros y otras, sino que su intención o propósito es “tocar trompeta delante de… el, es decir, llamar la atención de quienes le rodean “para ser alabados por los hombres”… por la acción o el bien, que hacen.

¿Cuál es nuestra motivación o propósito cuando ayudamos a otras personas? El ofrecer ayuda a la persona necesitada debiera ser sinónimo de solidaridad, de dar ese apoyo incondicional ante cualquier circunstancia de la vida. También debiera ser el estar atento ante las diferentes dificultades o dolencias ajenas sin esperar nada a cambio, únicamente con el deseo de ayudar y resguardar la integridad de ese ser necesitado o necesitada.

En una versión actualizada y diferente de la Biblia, el evangelio de Mateo nos señala que: “Cuando ustedes hagan una buena acción, no lo anuncien por todos lados; de lo contrario, Dios su Padre no les dará ningún premio. »Si alguno de ustedes ayuda a los pobres, no se ponga a publicarlo en las sinagogas ni en los lugares por donde pasa la gente; eso lo hacen los hipócritas, que quieren que la gente los alabe. Les aseguro que ése es el único premio que ustedes recibirán. Cuando alguno de ustedes ayude a los pobres, no se lo cuenten a nadie.  Así esa ayuda se mantendrá en secreto, y Dios el Padre, que conoce ese secreto, les dará a ustedes su premio”.

Para finalizar, Jesús nos relata que ocurrirá a futuro cuando estemos delante de Él en los cielos: “¡Mi Padre los ha bendecido! ¡Vengan, participen del reino que mi Padre preparó desde antes de la creación del mundo!  Porque cuando tuve hambre, ustedes me dieron de comer; cuando tuve sed, me dieron de beber; cuando tuve que salir de mi país, ustedes me recibieron en su casa; cuando no tuve ropa, ustedes me la dieron; cuando estuve enfermo, me visitaron; cuando estuve en la cárcel, ustedes fueron a verme.” »Y los buenos me preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer? ¿Cuándo tuviste sed y te dimos de beber?  ¿Alguna vez tuviste que salir de tu país y te recibimos en nuestra casa, o te vimos sin ropa y te dimos qué ponerte?  No recordamos que hayas estado enfermo, o en la cárcel, y que te hayamos visitado.”   »Yo, el Rey, les diré: “Lo que ustedes hicieron para ayudar a una de las personas menos importantes de este mundo, a quienes yo considero como hermanos, es como si lo hubieran hecho para mí.” Mateo capítulo 25.


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