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El día de ayer, jugaba con mi nieta menor Rebeca. Ella corrió hacia la escalera que conduce hacia el segundo piso y luego, se tiró hacia mí, confiando en que yo estaría atento a recibirla. Así lo hizo varias veces. Esto trajo a mi memoria la palabra “Confianza y Fe”.

Veamos lo que nos dice el diccionario con respecto a estas dos palabras:

  • Confianza: Esperanza firme que una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada, o en que otra persona actúe como ella desea. Seguridad, especialmente al emprender una acción difícil o comprometida.
  • Fe: la palabra proviene del latín fides, que significa “lealtad”, “fidelidad”. También significa tener confianza plena en algo o alguien.

Ahora al pensar en ese momento vivido con mi “nietecita”, quiero compartirle el relato en una versión actualizada de la Biblia, en el Evangelio de Marcos capítulo 5 que dice: Jesús llegó en la barca al otro lado del lago, y se quedó en la orilla porque mucha gente se juntó a su alrededor. En ese momento llegó un hombre llamado Jairo, que era uno de los jefes de la sinagoga. Cuando Jairo vio a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó: Mi hijita está a punto de morir. ¡Por favor, venga usted a mi casa y ponga sus manos sobre ella, para que se sane y pueda vivir! Jesús se fue con Jairo.

Mucha gente se juntó alrededor de Jesús y lo acompañó. Entre la gente, iba una mujer que había estado enferma durante doce años. Perdía mucha sangre, y había gastado en médicos todo el dinero que tenía, pero ellos no habían podido sanarla. Al contrario, le habían hecho sufrir mucho, y cada día se ponía más enferma. La mujer había oído hablar de Jesús, y pensaba: «Si tan sólo pudiera tocar su ropa, quedaría sana.» Por eso, cuando la mujer vio a Jesús, se abrió paso entre la gente, se le acercó por detrás y le tocó la ropa. Inmediatamente la mujer dejó de sangrar, y supo que ya estaba sana.

Jesús se dio cuenta de que había salido poder de él. Entonces miró a la gente y preguntó: ¿Quién me tocó la ropa? Sus discípulos le respondieron: ¡Mira cómo se amontona la gente sobre ti! ¿Y todavía preguntas quién te tocó la ropa? Pero Jesús miraba y miraba a la gente para descubrir quién lo había tocado.

La mujer, sabiendo lo que le había pasado, fue y se arrodilló delante de él, y temblando de miedo le dijo toda la verdad. Jesús le dijo: Hija, has sido sanada porque confiaste en Dios. Vete tranquila.

Jesús no había terminado de hablar cuando llegaron unas personas desde la casa de Jairo, y le dijeron: ¡Su hija ha muerto! ¿Para qué molestar más al Maestro? Jesús no hizo caso de lo que ellos dijeron, sino que le dijo a Jairo: —No tengas miedo, solamente confía.

Y sólo permitió que lo acompañaran Pedro y los dos hermanos Santiago y Juan. Cuando llegaron a la casa de Jairo, vieron que la gente lloraba y gritaba y hacía mucho alboroto. Entonces Jesús entró en la casa y les dijo: ¿Por qué lloran y hacen tanto escándalo? La niña no está muerta, sólo está dormida.

La gente se burló de Jesús. Entonces él hizo que todos salieran de allí. Luego entró en el cuarto donde estaba la niña, junto con el padre y la madre de ella y tres de sus discípulos. Tomó de la mano a la niña y le dijo en idioma arameo: ¡Talita, cumi! Eso quiere decir: «Niña, levántate.»

La niña, que tenía doce años, se levantó en ese mismo instante y comenzó a caminar. Cuando la gente la vio, se quedó muy asombrada. Pero Jesús ordenó que no le contaran a nadie lo que había pasado, y después mandó que le dieran de comer a la niña.

Ahí tenemos dos ejemplos de Confianza y Fe. Una mujer que dijo «Si tan sólo pudiera tocar su ropa, quedaría sana.» y así ocurrió.

Un padre  que… Cuando Jairo vio a Jesús, se inclinó hasta el suelo y le rogó: Mi hijita está a punto de morir. ¡Por favor, venga usted a mi casa y ponga sus manos sobre ella, para que se sane y pueda vivir!

Te desafío a tener confianza y fe en nuestro buen Dios. ¡La dificultad que estás viviendo puede ser resuelta, si haces uso de la fe y confianza en el Señor Jesús!


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