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Hay una diferencia entre, estar a solas y sentirse solo. Son dos situaciones totalmente diferentes. Alguien puede estar a solas sin sentirse solo, y también se puede sentir solo en un lugar lleno de personas.

Según el diccionario la soledad es una circunstancia de estar solo o sin compañía. También nos dice que es un sentimiento de tristeza o melancolía que se tiene por la falta, ausencia o muerte de una persona. Podemos resumir entonces que simplemente es, un estado de ánimo.

De acuerdo a la Biblia en el Antiguo Testamento la palabra hebrea traducida “desolado” o “solo”, significa “único”, “solo uno”; “uno que es solitario”, “abandonado”, incluso: “miserable”. Según la Biblia, no hay tristeza más profunda que en algún momento venga a la mente la idea de que estamos “solos” en el mundo, que no tenemos un amigo, que no le importamos a nadie, que nadie se preocupa por lo que nos pudiera ocurrir, o que a nadie le importaría si llegáramos a dejar de existir.

Los seres humanos no fuimos hechos o diseñados para estar en soledad. En el libro de Génesis capítulo 2, se relata como Dios mismo, luego de crear al primer hombre dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda adecuada para él. Entonces el Señor Dios hizo una mujer, y la presentó al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.»

Este pasaje de la Biblia nos enseña que Dios mismo se encargó de proveerle  a Adán una compañía para su estado de soledad. Para llenar la soledad de Adán, Dios le da una “ayuda idónea o adecuada”.  Al crear Dios esta “ayuda”, libra a Adán de la soledad. Esta soledad, muchas veces se transforma en un peligro mortal, por lo cual esta ayuda adecuada se transforma en una alianza que da vida.

De acuerdo a lo que nos enseña la Biblia, la soledad es causada por una serie de factores. La “culpa” es una de las principales causas de la soledad. Ser tímido puede también conducir a la soledad. 

Para evitar la soledad podemos orar a Dios  para hacerle frente a esa situación. Tener comunión con las personas, también puede ayudarnos a combatir la soledad. Si te sientes desconectado de Dios, puedes hacer las paces con él orando, pidiendo y aceptando su perdón y confesando aquellas cosas que te han alejado de Él.

Tenemos el ejemplo del rey David que escribe el Salmo 25 donde señala que: “Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi corazón se han aumentado; Sácame de mis congojas. Mira mi aflicción y mi trabajo, Y perdona todos mis pecados. Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen. Guarda mi alma, y líbrame; No sea yo avergonzado, porque en ti confié”.

En medio de su profunda soledad y tristeza, angustia y desesperación, David estaba consciente de que su única esperanza, consuelo y fortaleza, sólo estaba en Dios.

Estimadas y estimados, la soledad no es lo mismo que estar solo. La Biblia explica que hay un lado positivo al estar solo. Estar solo puede ser una oportunidad para retirarse, descansar, orar y hablar con Dios.  Jesús lo hizo en muchas ocasiones, por ejemplo en el evangelio de Lucas capítulo 4 dice: Cuando ya era de día, salió (Jesús) y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos”. Los evangelios describen a Jesús en repetidas ocasiones retirándose de las multitudes de seguidores para orar.

Me ha tocado vivir esta experiencia de sentirme solo y estar solo, estás últimas semanas. Mi familia acompaña a mi hija mayor y a mi nieta, que está en un estado de salud complicada. Por razones de trabajo, debo estar solo en casa y, he experimentado  la soledad de una manera que nunca antes lo había vivido. Me reconforta saber que Dios está a mi lado de acuerdo a lo que dice la Biblia en la carta de Pablo a los Filipenses, capítulo 4: “No se preocupen por nada. Más bien, oren y pídanle a Dios todo lo que necesiten, y sean agradecidos. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente de este mundo no alcanza a comprender, pero que protege el corazón y el entendimiento de los que ya son de Cristo.”


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