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El título de esta reflexión es una frase del célebre poeta británico Alexander Pope, nacido en el año 1688 en la ciudad de Londres, Inglaterra. Es una linda frase pero cuando queremos llevarla a la práctica, nos damos cuenta que no es tan fácil hacerla realidad y nos cuesta ponerla en acción, porque perdonar es un atributo divino.

En esta frase nos damos cuenta también, que se nos aclara el tema de la importancia del error en el proceso de aprendizaje, en todas las áreas de nuestra vida. Los errores nos ponen a prueba, corrigen nuestras creencias, reorganizan y consolidan nuestros aprendizajes.

Como lectores de la Biblia, encontramos en ella la enseñanza del Apóstol Pablo en la Carta a los Gálatas capítulo 6, que nos dice lo siguiente: “Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado”.

Todos los seres humanos en alguna etapa de nuestra vida, hemos vivido o viviremos esta experiencia. Ya sea que cometamos algún error o bien, que tengamos que perdonar a otra persona que lo hizo.

El Apóstol Pablo dice a los gálatas creyentes, que ellos son espirituales y deben restaurar al cristiano que ha cometido una falta. Aquí queda claro que los que deben restaurar son los espirituales, aquellos cuyas vidas y conductas están gobernadas por el Espíritu de Dios.

Restaurar significa volver a poner al que cometió la falta en el lugar adecuado, es decir, que el espiritual tiene que arreglar o hacer que alguien vuelva a su posición anterior de integridad o pureza. Restaurar a una persona cristiana que ha cometido una falta o pecado, es traerla a un arrepentimiento y a un reencuentro con Dios.

La Biblia nos enseña que este trabajo de restauración debemos hacerlo con espíritu de mansedumbre. Se nos enseña que debemos hacerlo de esa manera, porque generalmente el ser humano tiende a mirar las faltas en los demás y actuar de manera negativa. Pero el creyente hijo de Dios, es espiritual y es guiado por el Espíritu que habita en él y, se comporta de otra manera.

La mansedumbre, estimadas y estimados se caracteriza por no ser brusco, tener humildad, actuar con dulzura, donde mostramos amor en la exhortación con aquella persona que ha pecado y así, restaurarlo.

Todos los seguidores de Jesús podemos caer también en alguna falta. Por tal razón, es necesario ayudarse unos a otros usando el mismo cuidado que pudiésemos necesitar en la restauración. No se trata de ocultar las cosas y decir que no pasa nada, hay que identificar el pecado o el error y restaurar a la persona que ha fallado.

¿Cuál es tu condición de vida? ¿Estás listo para ayudar al que cometió una falta, error o pecado?

Al concluir esta reflexión, vuelvo a citar lo que dice la Carta a los Gálatas, en el capítulo 6, en la versión Reina Valera del año 1960: “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.  Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro;  porque cada uno llevará su propia carga”.


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By Diario Cóndores del Baker

Empresa productora de medios y radiodifusión