Comparte nuestro contenido

El respeto es definido como la acción o efecto de considerar y apreciar. Por lo tanto, se trata de un sentimiento positivo y un valor humano muy importante. El respeto, es un elemento básico y esencial para la construcción de una sociedad con justicia y educación, entre nosotros los seres humanos.

En la carta del apóstol Pablo a los Efesios capítulo 6, dice lo siguiente: “Hijos, obedezcan a sus padres. Ustedes son de Cristo, y eso es lo que les corresponde hacer. El primer mandamiento que va acompañado de una promesa es el siguiente: «Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre.  Así les irá bien, y podrán vivir muchos años en la tierra.» Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos. Más bien edúquenlos y denles enseñanzas cristianas. Esclavos y esclavas, obedezcan a los que aquí en la tierra son sus amos. Obedézcanlos con respeto, sinceridad, y de buena gana, como si estuvieran sirviendo a Cristo mismo. Esto deben hacerlo en todo momento, y no sólo cuando sus amos los estén viendo. Ustedes son esclavos de Cristo, así que deben hacer con alegría y entusiasmo lo que Dios quiere que hagan, como si lo hicieran para el Señor y no sólo para sus amos.

El respeto es un valor muy importante para nuestra convivencia tanto en la familia, como así también dentro de los grupos cristianos. Si somos creyentes y queremos vivir en paz, armonía y unidad con Dios, también debemos hacer uso del respeto. A medida que las personas a nuestro alrededor se relajan y hasta pierden el respeto, nosotros en nuestra casa y entorno familiar, debemos recobrarlo. Es muy importante enseñar a nuestros hijos lo importante que es el respeto a Dios y a nuestro prójimo. Esta enseñanza debe darse desde los primeros años de vida y la mejor forma de hacerlo es que nuestras hijas e hijos, sean testigos de nuestra conducta respetuosa hacia Dios y hacia las personas que nos rodean, incluido ellos.

En el libro de Proverbios  encontramos lo que la Biblia dice con respecto a la educación de nuestros hijos: “Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas”.

También encontramos en la Biblia, instrucciones específicas sobre mostrar respeto por los ancianos, algo que la generación de este siglo 21, en su mayoría no hace. Para Dios es muy importante que honremos y respetemos a los ancianos. En el libro de Levítico escrito por Moisés capítulo 19, Dios dejó la siguiente instrucción: “Cuando estén ante un anciano o alguien mayor de edad, muestren respeto y pónganse de pie”.

En el libro de 2da. De Reyes capítulo 2, encontramos una historia de falta de respeto que terminó en forma muy trágica. Esta historia nos muestra lo grave que es para Dios la falta de respeto: “Eliseo salió de allí y se fue a la ciudad de Betel. Mientras iba por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaron de él. Le decían: ¡Sube, calvo, sube! (en lenguaje actual, Sube “Pelao”, sube.) Eliseo se dio vuelta y los miró. Luego, con la autoridad que Dios le había dado, les anunció que recibirían su castigo. Enseguida dos osos salieron del bosque y despedazaron a cuarenta y dos de los muchachos”.

Dios espera que respetemos y nos sometamos a la autoridad. La única excepción es cuando esta autoridad nos quiera obligar a ir en contra de la voluntad de Dios.

Para concluir vuelvo a recalcar, el respeto en la familia es importante porque nace en el hogar según la crianza que le demos a nuestros hijos e hijas y esto se va a poner de manifiesto cuando comiencen a desempeñar sus funciones laborales; porque llevarán en forma clara, que existe el respeto hacia las personas y, tendrán buena convivencia con sus compañeras y compañeros de trabajo.

“Hermanos, les rogamos que respeten a los líderes de la iglesia. Ellos se esfuerzan mucho para enseñarles a vivir su vida cristiana. Por eso, trátenlos con respeto y amor por todo lo que hacen, y vivan en paz los unos con los otros”. Primera Carta del Apóstol Pablo a los Tesalonicenses, capítulo 5.


Comparte nuestro contenido