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Para poder opinar con fundamento, es necesario estudiar, analizar y comparar. Desde esa lógica, es importante leer el primero de los 499 artículos del borrador de Constitución, el que esta semana hemos conocido por parte de la comisión de armonización y que parece ser la base de una propuesta que pretende refundar lo que conocemos como Chile. El artículo en cuestión indica que “Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico. Se constituye como una República solidaria, su democracia es paritaria y reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza”.

            Si bien esto es una copia de lo que establece la Constitución Boliviana y tiene el respaldo de grupos ideologizados, es necesario preguntarse este artículo y las posteriores normas se hacen cargo de las principales preocupaciones, dolores y anhelos de los Chilenos. Cuando indagamos respecto a los temas que nos preocupan en Chile encontramos la violencia, el crimen y la inflación reflejada en aumento del costo de la vida. A ello, por supuesto, podemos sumar los anhelos que dicen relación con mejoras en salud, educación y pensiones.

            Actualmente, nuestra Constitución politica, aquella que lleva la firma del Presidente Ricardo Lagos Escobar y todo su Gabinete, consagra en el primero de sus 129 artículos que “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos.  El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece. Es deber del Estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia, propender al fortalecimiento de ésta, promover la integración armónica de todos los sectores de la Nación y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional”.

            Lo cierto es que cuando se comparan ambos artículos, vemos que mientras la propuesta que se plebiscitará pone el acento en el Estado, lo que hoy tenemos se centra en la persona y la familia. Por otro lado, la declaración propuesta, además de dar la base para una fragmentación a través de la plurinacionalidad, lo que deja establecido que en Chile tenemos grupos de personas con distintos proyectos de país, creando autonomías territoriales indígenas que cuentan con gobiernos, jueces y leyes propias, autonomías financieras, es decir libertad de financiar proyectos para unos pocos con los fondos comunes de todos, además de los escaños reservados a todos los organos colegiados existentes, vemos que se pone el acento en un Estado ecológico, lo que no necesariamente apunta a la sostenibilidad o sustentabilidad del uso de los recursos, generando incertidumbre para el sector productivo, por ende para la generación de riqueza que permitirá financiar medidas de redistribución y derechos sociales.

            Existe un amplio consenso en la necesidad de cambiar y mejorar la Constitución, recoger en ella lo que la población ha pedido. Pero dado que el tiempo avanza muy rápido es necesario preguntarse ¿Es la actual propuesta la que responde a lo que la población requiere y exige?. Personalmente creo que no y me genera mucho escepticismo ver que hay quienes, pese a reconocer los riesgos y peligros de la propuesta, aun la validan porque creen que cualquier cosa es mejor que lo que tenemos. Los invito a pensar, analizar y cuestionar, o sea a usar la razón.


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