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Decepción en los habitantes de las localidades del sur, no hay interés de parte de las empresas de telefonía móvil por emigrar a fibra óptica, a pesar del mal servicio.

La inauguración de la carretera digital Fibra Óptica Austral (FOA) en la Región de Aysén, desarrollada por El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones en conjunto con la empresa Silica Networks, causo gran revuelo en la región y la noticia fue replicada también en algunos titulares de connotados diarios nacionales que desarrollaron artículos de prensa informando acerca de la gran noticia, rimbombante dijeron algunos.

      Se crearon grandes expectativas, especialmente en las localidades y comunas que se proyectaban como beneficiarios. La extensión de fibra óptica es de 586 kilómetros de carretera digital que incluiría a 14 localidades, alguna de ellas, las comunas de Coyhaique, Río Ibáñez, Chile Chico, Cochrane y Tortel. El trasado submarino ingreso al tramo terrestre en la comuna de Tortel para seguir avanzado al resto de las localidades.

     La pandemia nos enseñó de carreteras digitales, de esta nueva forma de conectividad que nos permite estudiar, comprar, vender, pagar impuestos, transferir dinero y de telemedicina entre otros servicios. No es menor cuando los problemas de conectividad son una de nuestras debilidades estratégicas en la región de Aysén. Solo para contextualizar, nunca ha habido voluntad política para avanzar definitivamente en pavimentación al sur de Cerro castillo, se parchan con pavimento algunos tramos según la voluntad del gobierno de turno y luego celebramos de cuando en cuando los cinco o diez kilómetros como si se tratara de un gesto sublime. Con la conectividad digital ha sucedido algo similar, hoy nadie puede obligar a las empresas de telefonía móvil a hacer sus bajadas de señal a través de la modalidad técnica de fibra óptica, noventa y seis codiciados filamentos para transportar información, hoy no hay interés por parte de Entel, Movistar, Claro y otros, muy pocos clientes en sus cálculos financieros, este análisis resulta inaudito cuando el estado en este proyecto contó con un subsidio de $4.317 millones de pesos. Solo Telefónica del Sur se hizo eco de la responsabilidad social empresarial, a pesar de que la demanda los ha superado y hay largas listas de espera.

     El Ministerio de transporte y telecomunicaciones históricamente ausente en la fiscalización en este tipo de servicios y con cero capacidades de anticiparse a los hechos, no previo en dejar alguna cláusula que obligue a las empresas de telefonía móvil a emigrar a la fibra óptica donde esta exista. También es inexplicable el silencio de la Gobernadora Regional en un problema tan sensible para las comunidades como la conectividad digital, algo tendrá que decir. Por ahora gente del sur solo vera pasar el cable.

Redacción


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