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Karina Acevedo Auad, Secretaria Regional Ministerial de Desarrollo Social y Familia

Quizás no lo vemos diariamente en nuestros quehaceres, es como una verdad tras las cortinas que no se ve pero que sabemos que existe. Es más, todos y todas debemos conocer a alguien que está al cuidado de otra persona que experimenta una situación de discapacidad y que depende de un tercero para la mayoría de sus actividades. Muchos de ellos no pueden suplir una o ninguna de sus necesidades básicas por si solos y requieren de una persona que los cuide.

Teniendo lo anterior en mente no debiera costarnos mucho comprender la dificultad y la complejidad que debe experimentar diariamente esa persona cuidadora, destinando gran parte de su esfuerzo físico, mental y por cierto de su tiempo al cuidado y protección de ese niño, niña o personas con algún nivel de dependencia por enfermedad, discapacidad o avanzada edad. Es una tarea sin respiro y la gran mayoría de las veces sin remuneración.

Entendiendo esa problemática el programa del Presidente Gabriel Boric ha planteado que “nuestro Gobierno establecerá un Sistema Nacional de Cuidados que coordine con perspectiva feminista, intersectorial y comunitaria diferentes espacios institucionales bajo los principios del cuidado como un derecho social, humano y de acceso universal”. Como Ministerio de Desarrollo Social y Familia se nos ha instruido buscar experiencias exitosas, plantear propuestas y en definitiva pensar un modelo que reúna condiciones dignas tanto para la persona que requiere el cuidado como para quien lo provee.  

Hace pocos días me reuní con jóvenes profesionales que son ejecutores del Programa Sistema Nacional de Apoyo de Cuidados de la comuna de Coyhaique, una iniciativa innovadora, el primer pilotaje en el país y la región, la cual luego daría paso a las experiencias de Ibáñez y Guaitecas. Pude apreciar el tremendo compromiso de estos profesionales que implementan el programa y conocer cómo han generado una serie de buenas prácticas que pudieran ser replicadas no sólo en otros puntos de la región sino a nivel nacional.

Junto con corroborar que son muchas más las mujeres quienes están al cuidado de algún familiar dependiente, he podido constatar la tremenda oportunidad que significa para ese cuidador y su familia el tener algún tiempo disponible para su uso personal con la seguridad que su familiar está en buenas manos, debidamente atendido y cuidado. Hablamos de personas que destinan gran parte de su vida de manera gratuita al cuidado de otra persona, donde actividades tan simples como ir al banco, asistir al doctor o incluso salir a caminar son una verdadera dificultad. 

Asumimos como desafío de política pública el pasar desde el sistema de cuidados actual, que descansa exclusivamente en la familia y especialmente sobre las mujeres, hacia uno de corresponsabilidad social, que involucre a los hogares y familias, las comunidades y ciertamente los diversos actores e instituciones del Estado. Debemos generar un nuevo modelo que nos permita garantizar la salud, seguridad y tranquilidad de los niños, niñas, adultos y personas mayores con algún nivel de dependencia, pero también se nos ha encomendado la misión de ‘cuidar a los que cuidan’.

Catastro de cuidadores y personas dependientes a nivel nacional, caracterización de los grupos familiares y las patologías asociadas, oferta pública y privada existente, red comunitaria y gobiernos locales, pero además incorporar una mirada que recoja las características propias de cada territorio y comunidad es sumamente importante para consolidar un Sistema Nacional de Cuidados que responda fielmente a las necesidades de quienes viven en una realidad tan común pero tan invisibilizada como el ser un cuidador.


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