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En la carta del Apóstol Pablo a los Romanos capítulo 8 y versículo 31, dice de la siguiente manera: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”, esto significa ¿quién podrá hacernos daño?, pueden haber muchas personas o situaciones para estar «contra nosotros», pero no pueden producirnos verdadero daño.

En otra versión de la Biblia, en lenguaje actual dice: “Sólo nos queda decir que, si Dios está de nuestra parte, nadie podrá estar en contra de nosotros”. En esta porción de la Biblia podemos ver, que se encuentran «Dios», «nosotros» y «aquellos en contra». ¿Dónde está la clave de esto?  ¿En Dios?  ¿En nosotros?  ¿En aquellos en contra?

La clave está en que «Dios es por nosotros», Dios está a nuestro favor, porque Dios no busca aislarse de nosotros, y Dios tampoco busca que nosotros nos aislemos de él, «aquellos en contra» siempre buscarán «hacernos daño», siempre buscarán que nosotros nos aislemos, que estemos separados de Dios y solos. Un gran método que utilizan es por medio del miedo, buscan que por temor nos aislemos y nos encerremos en nosotros y no busquemos ayuda.

Y es por eso que Dios busca estar con nosotros, y «aquellos en contra», buscan lo contrario. De todo esto nace una gran interrogante. ¿Qué queremos nosotros?, la elección siempre será nuestra.

La Biblia nos enseña una gran lección ocurrida con el profeta Eliseo. En el libro de 2ª. de Reyes capítulo 6 se nos relata que el Rey de Siria tenía guerra contra Israel, le llamaba mucho la atención porque cada vez que él enviaba tropas para atacar a este pueblo, ellos escapaban o bien, cruzaban los campos por otros lugares. Este rey de Siria estaba confundido y llama a sus asesores y los confronta y les dice:”¿Quién de ustedes me está traicionando? Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta”.

Que interesante este relato de la Biblia. El rey sirio tenia a sus consultores para poder movilizar sus tropas estratégicamente en contra de Israel, los sirios tenían un gran dominio y un gran poder militar en esos tiempos, pero había alguien en Israel, un hombre, un varón de Dios, llamado Eliseo que estaba en Israel, que a pesar de todas las estrategias militares que el rey sirio planeaba y ejecutaba, el rey de Israel lograba «cuidarse» de aquellos ataques.

No había forma «humana» que supieran las cosas que él hablaba en su cámara más secreta, pero en Israel estaba el profeta Eliseo, un varón de Dios y Dios estaba con él, y Dios le daba a conocer todo esas cosas para cuidarlos: Generalmente estimado y estimada, a veces uno no ve todos los detalles que le rodean por la vida, pero Dios si tiene cuidado de todos ellos para poder cuidarnos.

El rey sirio según el relato de la Biblia hizo lo siguiente: “id, y mirad dónde está (Eliseo), para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: he aquí que él está en Dotán.  Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad.

El corazón del rey sirio estaba tan turbado que para ir a prender a un solo hombre, mando gente de a caballo, carros y un gran ejército, en simples palabras le mando todo su poder militar. El relato bíblico señala que: ”Se levantó el que servía al varón de Dios temprano, y vio que el ejército sirio los rodeaba, entonces su criado le dijo, !ah, señor mío! ¿Qué haremos? (y respondió Eliseo)»no tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos».

Ante cualquier situación que se nos viene de frente para atacarnos, como creyentes en Dios es no tener miedo. Si hacemos el recuento de cuantos estaban con Elíseo y su sirviente, ¿hasta ese momento eran ellos dos?  ¡no!  Porque Eliseo era un varón de Dios y el oró a Dios, para que le protegiera y así fue. Ahora la pregunta importante es, ¿Qué  haremos nosotros en un momento similar?

Para concluir, les comparto lo que dice el Salmo 27: “Dios mío, tú eres mi luz y mi salvación; ¿de quién voy a tener miedo? Tú eres quien protege mi vida; ¡nadie me infunde temor! Cuando mis malvados enemigos me atacan y amenazan con destruirme, son ellos los que tropiezan, son ellos los que caen. Me puede atacar un ejército, pero yo no siento miedo; me pueden hacer la guerra, pero yo mantengo la calma”.


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