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•        Any Soto, Nelson Matamala y Celeste Iñiguez ganaron el concurso de la Fundación Luksic con sus emprendimientos de línea blanca a la puerta, una cafetería con sello cultural y con la marraqueta bajo el brazo, y una agencia de turismo con devoción por los glaciares.

De Coyhaique, Cochrane y Chile Chico provienen los 5 emprendedores regionales que triunfaron en el concurso “Impulso Chileno», iniciativa de la Fundación Luksic en alianza con la Corporación Simón de Cirene y la Escuela de Administración UC, que premió por primera vez a 200 postulantes de todo el país y entre quienes se repartirá un fondo de 1.000 millones de pesos.

“¡Queremos decir con fuerza que creemos en los emprendedores de Chile! Con esta nueva edición ya sumamos 420 ganadores de Impulso Chileno y estamos orgullosos del trabajo que hacen cada uno de ellos. Esperamos que puedan seguir creciendo, generando puestos de trabajo y cumpliendo sueños en todo el país”, dijo Andrónico Luksic, fundador del programa Impulso Chileno.

Los emprendimientos regionales que sacaron la cara en esta IV versión provienen del rubro alimentación, servicios, comercio y tecnología.

En ese marco, uno de los emprendimientos más destacados fue el de Any Soto con su proyecto DecoCasa Caralhía. Esta oriunda de Coyhaique comenzó el año pasado con su emprendimiento de venta por menor de electrodomésticos y línea blanca como una forma de generar dinero para cancelar sus cuentas.

“Me di cuenta que en la región no hay productos para entrega inmediata y se demoraban hasta cuatro meses a pedido. De ahí fue que comencé para probar y pedí tres lavadoras que las vendí en menos de una semana. Y así seguí”, recuerda.

Cuenta que el haber ganado Impulso Chileno le permitirá instalarse y tener su propio negocio. “Sinceramente siento que fue un regalo de Dios, yo se lo pedí a Él, y así fue”, comenta. Con el premio tiene pensado equipar el negocio con estantería, muebles, y preparar el lugar para que los clientes puedan sentirse cómodos al comprar”.

Otro de los grandes ganadores del concurso de emprendimiento de la Fundación Luksic fue Nelson Matamala de Chile Chico con su negocio “Lenga Bakery”. Una propuesta innovadora de bakery y pastelería con opciones saludables, con talleres educativos enfocados en el desarrollo de habilidades para el Buen Vivir y en conexión con el medio ambiente.

El proyecto de este emprendedor surge después de estudiar Obstetricia, trabajar en Valparaíso y viajar junto a su compañera de vida a la Patagonia.  “Ahí entendimos que la Patagonia nos había elegido para acogernos en la ‘Ciudad del Sol’, Chile Chico, ubicado en la Región de Aysén al límite con Argentina y con el segundo lago más grande de Sudamérica; el General Carrera o Chelenko para los tehuelches que significa ‘aguas turbulentas’. Fue en este lugar de viento y sol donde comenzamos a materializar nuestros sueños”. Comenta.

Después de dos años de estrenar este emprendimiento y a pocos días de recibir la noticia de ser uno de los ganadores de Impulso Chileno, Nelson dice sentirse doblemente feliz. “Hace muy poco nos enteramos que seremos Padres y como dice el dicho los bebés vienen con la marraqueta debajo del brazo y justo nos dedicamos a la panadería y ganamos el concurso.  Así que estamos más que felices”.

Su emprendimiento no ha estado exento de dificultades por problemas de conectividad lacustre, ya que las barcazas de la región se encuentran con múltiples fallas y su negocio no cuenta con todos los baños requeridos por la autoridad sanitaria para poder operar con consumo en local. No obstante Nelson relata que han podido salir adelante con esfuerzo, dedicación y que el premio les permitirá completar el equipamiento en infraestructura exigido para ampliar su propuesta, además de desarrollar su proyecto de jardín terapéutico con un mini anfiteatro en el centro para sus presentaciones artísticas.

Cochrane también obtuvo una gran ganadora. Celeste Iñiguez sacó la cara por la región con su proyecto turístico Patagonia Expediciones SpA. Esta agencia de viajes local ofrece programas turísticos con cultura y actividades outdoor dentro de provincia, junto con visita a los glaciares, formando redes con pobladores rurales que trabajan en agroturismo y operadores locales de Cochrane, Tortel y Villa O’higgins.

Tras siete años de experiencia trabajando para distintas empresas de turismo aventura de la Patagonia, Celeste ya tenía los conocimientos técnicos, manejo de grupo y liderazgo para emprender su propio vuelo. “Con todo mi corazón deseaba lanzarme y dejar volar mis sueños de autorrealización, creando mis propios programas turísticos. Fue así como dimos el salto junto a mi compañero y comenzamos Patagonia Expediciones”, detalla.

Recuerda que carecían de material, equipo y que solo contaban con las ganas y experiencia en la materia. Pero de apoco fueron creando y articulando diversas actividades dentro de la provincia, glaciares, formando redes con tour operadores, guías locales y el sector rural, para cumplir con una parte de su sueño de ser el puente entre los visitantes y la oferta turística local rural.

El siguiente paso fue arrendar un local frente a la plaza de Cochrane para recibir a los visitantes, y así apoyarlos en logística y creación de su programa de recorrido en la provincia.

No obstante, a mediados del año pasado esta emprendedora nacida y criada en Cochrane quiso volar aún más lejos y llevar a los turistas al Glaciar Calluqueo tras observar que pese a la alta demanda no existían embarcaciones para transportar a los turistas a ese destino, así que se propuso buscar las instancias y oportunidades de apoyo para comprar una embarcación y trabajar de manera autónoma y eficiente en el sector. Ello motivó a Celeste a postular a Impulso Chileno, concurso que ganó luego de postular por tercera vez. “La embarcación es una importante herramienta para nuestro trabajo. Me siento feliz y agradecida de esta oportunidad”, precisa.

En esta IV versión participaron más de 14 mil emprendedores. El 55% de los ganadores son mujeres y el 62% proviene de regiones. Los 200 emprendedores ganadores recibirán financiamiento, de entre 3 y 5 millones de pesos; acompañamiento académico con clases dictadas por la Escuela de Administración de la Pontificia Universidad Católica de Chile y mentorías personalizadas, a cargo de Simón de Cirene.


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