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La región de Aysén, extensión geográfica de gran riqueza ambiental, nos ofrece muchos privilegios, pero también una importante cantidad de amenazas. Aunque menores en relación a otras zonas del país, los riesgos de salud pública, siempre presentes y evitables a través de la prevención, deben ser ponderados a nivel domiciliario y corporativo.

            Enfrentados a una pandemia, nuestros hábitos han incorporado nuevas practicas culturales, entre las que conocemos el uso de mascarillas, distanciamiento físico, lavado frecuente de manos, limpieza y desinfección de ambientes, ventilación de espacios habitados, por nombrar algunos.  Sumado a este riesgo, el cual concentra nuestra atención permanente, el riesgo de enfermedades zoonóticas, que pueden provenir de distintos agentes causales como los virus del hanta y la rabia, parásitos como la hidatidosis o triquinosis, o bacterianas como el carbunco y la leptospirosis, solo por nombrar algunas, deben ser consideradas.

            Frente al notorio aumento de presencia que los roedores manifiestan en la época de otoño, con mayor incursión a lugares habitados y refugios como una estrategia de sobrevivencia frente a la disminución de las temperaturas, lo que esta temporada ha sido evidente en distintas zonas de la región, dedicaré este espacio a la promoción de las medidas preventivas, importantes en hogares, oficinas y en general en todos los ambientes de trabajo, por cuanto igualmente deben ser de mucha preocupación de empleadores, comités paritarios, sindicatos y trabajadores en lo individual.

            El Hanta Virus es transmitido por roedores silvestres, el mas conocido el ratón de cola larga (O. longicaudatus), pero ya en 2001 el Servicio Agrícola y Ganadero indicaba que en la región además actuaban como reservorios de la enfermedad otras cuatro especies (A. olivaceus, A. longipilis, A. sanborni y L. micropus), existiendo por ende el riesgo de infección del virus en prácticamente todos los ecosistemas regionales.

            Afortunadamente la infección por Hanta Virus es evitable y para ello es necesario considerar una serie de factores, los cuales se agrupan en medidas estructurales, de orden e higiene y hábitos o costumbres.

            En cuanto a las medidas estructurales, es importante que casas, bodegas, galpones o cualquier recinto de uso humano, esté lo mas sellado posible, evitando de esta forma el ingreso de roedores a la misma, pero además resulta fundamental que las condiciones del entorno y del interior de dichas edificaciones posean aspectos de orden e higiene que otorguen seguridad y dificulten el transito de los roedores. Medidas como la mantención del pasto corto, eliminación de matorrales y palizadas, disposición adecuada de la leña en leñeras, disposición de residuos en envases sellados, mantención de la limpieza periódica de las casas y disposición de alimentos en recipientes herméticos, son algunas de las recomendaciones que nos permitirán disminuir el riesgo de contacto con roedores, sus fluidos o su material fecal y con esto bajar el riesgo de infección.

            Por ultimo, resulta importante que incorporemos hábitos o costumbres que nos permitan asegurar el cumplimiento de las medidas estructurales y de orden e higiene mencionadas, pero además sumar la utilización de elementos de protección personal cada vez que nos enfrentemos a un lugar que pudo haber tenida presencia de roedores, para lo que se recomienda el uso de mascarillas P100 o N100, antiparras, guantes y utilización de desinfectantes como una solución de cloro, siendo siempre cuidadosos en permitir una ventilación previa y el ingreso de la luz solar, que es un agente físico capaz de inactivar al virus.

            Hemos repasado en algo las medidas de prevención para el Hanta Virus y espero que con estas líneas se pueda contribuir de alguna manera en una tarea que nos llama a todos, el cuidado de la salud pública.


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