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El sector agropecuario tiene una enorme trascendencia en la Región de Aysén, tanto por motivos históricos, como también económicos. Recordemos que la colonización de la región se produjo a través de la ganadería y que según la encuesta nacional de empleo 2019 de INE, el sector silvoagropecuario absorbe el 11,1% de los ocupados de la región de Aysén. A lo anterior debemos sumar la importancia geopolítica de esta actividad económica, que permite la ocupación de bastos territorios fronterizos, su valor en la seguridad alimentaria nacional y su relación al desarrollo rural.

            Las dificultades propias de una región aislada han afectado de manera considerable en la incorporación de tecnologías, la incorporación de capital humano y con ello la modernización de la actividad. Mientras el resto de Chile, conectado adecuadamente, incorporaba maquinarias, sistemas de riego y aprovechaba los instrumentos de fomento disponibles en la materia, nuestros productores miraban de lejos esos saltos tecnológicos. Afortunadamente, estos últimos años se ha logrado acortar esas brechas de acceso a la tecnología y nuestros productores logran incorporarlas a sus sistemas productivos.

            Dos importantes instrumentos de fomento para el sector agropecuario, debidamente respaldados por leyes de la república, expiraron el año 2021. Se trata de la ley 18.450 (Fomento de la inversión privada de riego y drenaje) y la ley 20.412 (Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios, SIRSD). Para ambos casos el Ministerio de Agricultura, de manera muy coordinada al sector productivo, promovió en el Congreso propuestas de prorrogas, las que sufrieron de mucha resistencia de algunos legisladores, haciendo imposible que ello se materializara. Afortunadamente el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera logró incorporar para el año 2022 partidas presupuestarias para ambos instrumentos de fomento en la Ley de presupuestos, siendo estas de enorme importancia en el apoyo a la recuperación económica

            Hoy los concursos para tales herramientas operan, en el caso del SIRSD apoyando a que la región recupere mas suelos degradados y los ponga en régimen productivo, apoyo que en los años ha permitido intervenir mas de 52.000 hectáreas. El el caso de la ley de fomento al riego este año la región dispone de una asignación presupuestaria extraordinaria e histórica, con mas de 1.000 millones de pesos para concursos regionales de tecnificación, obras civiles y pequeña agricultura.

            Para quienes desarrollan actividades agropecuarias, la prorroga de ambas leyes es de gran relevancia, además es importante señalar que ambos instrumentos favorecen a una gran cadena de valor, donde consultores, transportistas, agentes comerciales y consumidores finales se benefician directa e indirectamente.

Hoy estamos en un momento importante, donde requerimos de parlamentarios y autoridades políticas regionales, quienes para poder acortar las brechas tecnológicas y productivas del sector agropecuario de la Región de Aysen deben tomar una actitud decidida para asegurar la prórroga de tales herramientas de fomento, trabajando coordinados para que estos instrumentos puedan tener continuidad y estén disponibles para todos los productores de Aysén, salvando en el debate legislativo nuestras diferencias con el resto de Chile. No podemos permitirnos que los avances logrados en el resto de Chile limiten el apoyo que nuestra región aun requiere.

            Esperemos que el compromiso regional y la comprensión de la importancia de tales instrumentos permita que las autoridades trabajen con urgencia en esto, dando tranquilidad a nuestros campesinos y productores, incentivando de esta manera la inversión privada con políticas públicas de largo plazo y alto impacto en materia de recuperación económica.


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