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En la web me he encontrado con la historia de un hombre ciego que acostumbraba a llevar en sus manos una linterna, cada vez que salía a la calle en la noche.

En una de las tantas noches que salía a caminar, un vecino que estaba acostumbrado a verlo pasar por afuera de su casa, le preguntó: ¿Oiga vecino, por qué usa una linterna, si usted es ciego y no puede ver?

El vecino ciego le respondió: Lo hago para evitar que otras personas, tropiecen conmigo.

Esa sí que era una idea muy inteligente. Él nunca tropezaba con otros, al menos intencionalmente, pero tampoco quería que los otros tropezaran con él.

Basado en este en este relato de la web, les comparto lo que Jesús enseñó a sus discípulos, en el evangelio de Lucas capítulo 17: “Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.

Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale”.

La enseñanza del Señor en el evangelio de Lucas está enfocada a que seamos útiles para la comunidad, que seamos de buen servicio, ayudando en todo tiempo, y de manera especial para quienes seguimos a Jesús como nuestro Señor y Maestro.

Jesús no quiere que seamos de aquellas personas que, con palabras o actos, hacen que otros seres humanos caigan, sino que nuestras palabras y nuestros actos lleven y estimulen a los demás a proseguir su meta, y a conocer al Señor Jesucristo.

¿Hemos sido como Piedra de tropiezo para alguna persona o, alguien se convirtió en piedra de tropiezo para nosotros?

De acuerdo a la enseñanza de Jesús, ser piedra de tropiezo es ser la persona que hace que otra caiga o se tambalee. Por lo cual es importante entender que; una piedra es algo que se encuentra en el suelo, es un objeto que interfiere con la libertad de espacio, que hace que cualquier persona que vaya por ese camino, tenga que desviarse de caminar por ahí, porque si no lo hace, tendrá el riesgo de tropezar con la piedra.

Esa piedra puede ser grande o pequeña. Si es grande, nos obligará a desviarnos del camino. Si es mediana, nos hará movernos hacia un lado. Y si es pequeña, puede que nos hiera la planta de nuestro pie, lo cual nos hará detenernos y tener que sanar nuestra herida. Al final y de todos modos, esa piedra hará que nuestra mente cambie la manera de pensar, ante cualquier situación.

Conforme a lo que nos enseña el Evangelio de Lucas, una persona que se convierta en piedra de tropiezo es alguien que se encuentra en el suelo, y quiere que lo acompañemos. Es una persona que impide el camino de aquel que se encuentra con la vista fija hacia su meta. De ese tipo de personas, hay muchas en nuestro caminar.

Personas que para todo tienen una opinión, y esa opinión puede que nos haga cambiar nuestra manera de pensar y la acción a tomar para el progreso de nuestra vida.

Jesús le dijo a sus discípulos: “Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos”.

Siempre que propongamos hacer algo para superarnos, habrá alguien que nos diga que eso no vale la pena. Ellos lo trataron y no les funcionó. También nos darán una lista de cosas que si le hacemos caso, nosotros podremos llegar a estar; sin logros, derrotados, y en el suelo.

Al seguir esos malos hábitos, hay muchas posibilidades que, también nosotros lleguemos a convertirnos en piedra de tropiezo para otras personas.

Al concluir debo decir que, he aprendido en mi relación con Dios o en la vida espiritual, que es muy similar a lo descrito anteriormente. Mientras estamos perdidos en el mundo envuelto en los vicios, placeres y en problemas, algunas personas nos saludan y nos dan su consejo para que salgamos de todo eso.

Sin embargo cuando decidimos salir de aquello y, resolvemos buscar a Dios; lo primero que hacen es invitarnos para que pasemos tiempo con ellos. Nos ofrecen lo que ya hemos dejado atrás, o comienzan a criticarnos porque ahora consideran que nos hemos vuelto, fanáticos de la religión. Con sus palabras, nos dan a entender que no duraremos mucho tiempo, y que pronto nos  verán haciendo las mismas cosas que hacíamos antes de conocer a Jesús.

De acuerdo a lo que hemos leído en el Evangelio de Lucas, capítulo 17; Dios juzga a esa clase de personas que, en vez de darnos ánimo para seguir en los caminos del Señor Jesucristo, se convierten en una piedra de tropiezo para que nos salgamos del camino de Jesús y, volvamos a caernos.


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By Diario Cóndores del Baker

Empresa productora de medios y radiodifusión